Riesgo de apagón eléctrico en Colombia por el Fenómeno de El Niño 2026-2027

Colombia enfrenta uno de los escenarios energéticos más tensos de los últimos treinta años. La combinación de un Fenómeno de El Niño que se anticipa fuerte, un sistema de generación con márgenes cada vez más estrechos y una deuda acumulada en el sector eléctrico ha reactivado una pregunta que muchos creían superada tras la crisis de 1992: ¿está el país realmente en riesgo de un apagón?

A continuación explicamos qué está pasando, qué dicen las autoridades y los gremios del sector, y —lo más importante para nuestros clientes— qué pueden hacer las empresas e industrias para proteger sus operaciones frente a este panorama.

Un sistema que llega debilitado a la temporada seca

El operador del Sistema Interconectado Nacional (XM) y distintos gremios del sector eléctrico coinciden en que las condiciones actuales son más frágiles que las del último Niño (2023-2024). El país ya presenta un déficit de energía firme y una brecha proyectada de desabastecimiento cercana a los 3.900 GWh/año para el periodo 2026-2027. A esto se suma un dato preocupante: de los cerca de 4.475 megavatios de nueva generación que se esperaban para 2026, apenas una fracción menor había entrado realmente en operación hacia mediados de año, lo que reduce el colchón con el que el sistema normalmente absorbe los periodos de sequía.

~95% Probabilidad estimada de ocurrencia de El Niño 2026-2027
3.906 GWh Desabastecimiento proyectado para el periodo 2026-2027
27% Nivel mínimo histórico de embalses alcanzado en El Niño 2023-2024

La probabilidad de que El Niño se manifieste con fuerza durante el segundo semestre de 2026 ha subido de forma sostenida en los reportes del IDEAM y la NOAA, con estimaciones que superan el 90% de probabilidad de ocurrencia y una intensidad que podría calificarse entre fuerte y muy fuerte. El país ya vivió, durante El Niño 2023-2024, el nivel de embalses más bajo en tres décadas, y las proyecciones actuales indican que la recuperación de las reservas hídricas no ha sido suficiente para afrontar con holgura un nuevo ciclo seco.

Las señales de alerta ya son visibles

Varios elementos técnicos y financieros están presionando al sistema de forma simultánea:

  • Demanda en máximos históricos. El consumo eléctrico ha crecido de forma sostenida, con incrementos interanuales superiores al 5-8% en meses recientes, impulsados por el calor, los periodos vacacionales y el mayor consumo asociado a eventos masivos. Esto ha llevado la demanda diaria a niveles nunca antes registrados.
  • Retrasos en infraestructura. Un número importante de proyectos de generación y transmisión —tanto convencionales como de fuentes renovables— arrastra atrasos significativos, en algunos casos de varios años, lo que limita la capacidad del sistema para incorporar nueva oferta a tiempo.
  • Tensión financiera en el sector. Las deudas acumuladas entre comercializadores y generadores térmicos —con montos que superan varios billones de pesos— ponen en riesgo la disponibilidad de combustibles (gas, carbón, líquidos) necesarios para que las plantas térmicas respalden al sistema durante la temporada seca.
  • Racionamientos preventivos ya en curso. Entre abril y junio de 2026, el operador del sistema debió impartir más de un centenar de instrucciones de desconexión de carga para evitar fallas locales que pudieran derivar en un evento de mayor escala.
  • Zonas de mayor riesgo. Los análisis técnicos señalan a la Costa Caribe, la región Oriental (Bogotá, Cundinamarca, Meta), Chocó, Cauca y Nariño, y el Nordeste del país como las áreas con mayor probabilidad de restricciones en el suministro.

¿Habrá o no habrá apagón?

Las autoridades del Ministerio de Minas y Energía han sido enfáticas en que un apagón no es un desenlace inevitable, sino un riesgo que depende de la coordinación entre el Gobierno, los generadores, los transportadores y los usuarios. El mensaje oficial ha sido claro: si se cumplen las tareas identificadas —maximizar el nivel de los embalses antes del inicio de la temporada seca, garantizar el suministro de combustibles para las térmicas, destrabar proyectos de transmisión y fomentar el ahorro— el país puede atravesar este ciclo sin llegar a un racionamiento generalizado.

Gremios como Andeg, Acolgen y Andesco coinciden en que la ventana de maniobra es corta —apenas unos meses— y que el momento más crítico se ubicaría entre finales de 2026 y el primer trimestre de 2027.

Lo que esto significa para su empresa

Independientemente de si el racionamiento llega a materializarse a nivel nacional, la experiencia de fenómenos anteriores deja una lección clara para el sector industrial, comercial y de servicios: la vulnerabilidad energética no se resuelve el día que ocurre la contingencia, sino con la preparación técnica previa. Algunas medidas que recomendamos evaluar con anticipación:

  1. Diagnóstico de continuidad y calidad de energía. Un análisis de calidad de potencia permite identificar qué tan expuesta está su operación ante variaciones de tensión, interrupciones o el eventual ingreso de generación térmica de respaldo al sistema, que suele traer mayor variabilidad.
  2. Revisión y dimensionamiento de plantas de emergencia y sistemas de respaldo. Verificar que la capacidad instalada de autogeneración (plantas diésel, gas o sistemas híbridos) sea suficiente para las cargas críticas de la operación, y que cuente con las pruebas y el mantenimiento al día.
  3. Auditorías energéticas para identificar ahorro. Con el Gobierno promoviendo incentivos por reducción de consumo, una auditoría técnica puede señalar oportunidades concretas de eficiencia que además de proteger la operación, generan ahorro en la factura.
  4. Verificación del sistema de puesta a tierra y protecciones eléctricas. Un sistema de generación de respaldo mal integrado —o una malla de puesta a tierra que no cumple con los valores normativos— puede convertirse en un riesgo adicional justo en el momento en que más se necesita la continuidad del servicio.
  5. Cumplimiento RETIE de instalaciones y sistemas de emergencia. Las plantas de emergencia, transferencias automáticas y tableros asociados también deben cumplir el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas; una revisión preventiva evita hallazgos de no conformidad justo cuando la planta se necesita en operación continua.
  6. Planes de contingencia operativa. Definir con anticipación qué cargas son críticas, cuáles pueden gestionarse de forma flexible, y qué protocolo se sigue ante una eventual instrucción de racionamiento por parte del operador del sistema.

Nuestra recomendación

En CM Ingeniería y Consultoría llevamos más de ocho años acompañando a empresas del sector industrial, energético y de servicios públicos en el diseño, diagnóstico y verificación de sus sistemas eléctricos. Frente a un panorama como el que se avecina, nuestra recomendación es simple: no espere a que el racionamiento sea un hecho para revisar la resiliencia eléctrica de su operación. Una evaluación técnica oportuna —de su sistema de respaldo, su puesta a tierra, sus protecciones y su eficiencia energética— puede ser la diferencia entre una contingencia menor y una parada de operación con consecuencias económicas significativas.

¿Quiere anticiparse a este escenario?

Podemos apoyar el diagnóstico técnico de su instalación eléctrica y el diseño de un plan de contingencia ajustado a su operación.

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Fuentes consultadas: XM (Boletín Energético, julio de 2026), Ministerio de Minas y Energía, Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco), IDEAM y NOAA. Cifras y declaraciones actualizadas a julio de 2026; se recomienda verificar los boletines oficiales de XM para el seguimiento más reciente del nivel de embalses y del balance de oferta-demanda.

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